Si hay silencio, el talento se va
Si hay silencio, el talento se va
Recuerdan esta foto viral?
En un mercado donde tenés Glassdoor, foros, comunidades y alta rotación laboral,
ese tipo de respuestas no es estrategia de negociación: es perder talento.
Cuando una empresa se maneja con ese tipo de frases
lo que termina pasando es simple:
Se alargan los procesos.
Se encarecen las búsquedas.
Y lo más grave: se van los buenos
candidatos.
Dos datos:
59% de las frustraciones en las búsquedas es por falta de feedback
51% por no aclarar el salario.
Los perfiles top, los que hacen preguntas incómodas, piden métricas y
quieren claridad: se bajan rápido cuando no ven transparencia. Y lo que queda
es gente dispuesta a aceptar todo a ciegas.
Ahora, ojo: no todo silencio del recruiter es
de mala fe. Hay que cuidar la equidad interna, presupuestos cerrados, bandas
atadas a skills o regiones… todo eso es real.
Pero la salida no es el hermetismo total, sino la transparencia suficiente: dar un rango realista,
explicar cómo se mide el éxito en el rol y marcar bien los tiempos del proceso.
¿Qué gana la empresa con esto?
Procesos más cortos.
Mayor aceptación de ofertas.
Mejor calidad de ingreso.
Menos ghosting y menos renegociaciones de último minuto.
Y para los candidatos, pedir la banda salarial
o el alcance del puesto de entrada no es mala educación: es profesionalismo. Si
la empresa esquiva la respuesta, eso ya es un dato de su cultura.
El mercado que viene no premia al que oculta
más, sino al que juega con la luz prendida. Y ahí ganan todos: empresas y
talento.
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